La vida del doctor Jaime Jiménez se viene abajo cuando su hijo de 17 años queda en estado vegetativo debido a una brutal paliza que recibe a la salida de una discoteca. Tras ver que la justicia no hace nada por detener a los culpables, él mismo emprenderá un viaje a los infiernos en busca de venganza. Pronto descubrirá que, como dijo Nietzsche, el amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.
La cinta se rodó en Sevilla. En las 6 semanas de rodaje en la ciudad se usaron localizaciones de los bajos del Alamillo, el campo de la Feria, el Metro, la calle Pureza, el barrio de Los Remedios o el Hospital Virgen del Rocío.